Música cristiana

«Every Moment Holy: Prayer Songs»: oraciones cantadas para cada momento del día

Douglas McKelvey y Jon Lowry convierten en canciones breves las oraciones de los libros Every Moment Holy, con un volumen dedicado a la esperanza ante la muerte.

Piano de cola negro con su banqueta junto a los bancos de madera de la iglesia de San Pedro de Lugwardine (Inglaterra), en abril de 2019 (imagen ilustrativa; no guarda relación con los artistas ni con la grabación)
Piano de cola negro con su banqueta junto a los bancos de madera de la iglesia de San Pedro de Lugwardine (Inglaterra), en abril de 2019 (imagen ilustrativa; no guarda relación con los artistas ni con la grabación) Foto: Fabian Musto / Wikimedia Commons (geograph.org.uk), CC BY-SA 2.0 · Créditos

¿Y si hubiera una oración para el café de la mañana, otra para un viaje por carretera y otra para el momento de despedir a un ser querido? Esa es la idea que hay detrás de Every Moment Holy («Cada momento es santo»), la serie de libros de oraciones del escritor estadounidense Douglas McKelvey. Ahora, junto al músico Jon Lowry, conocido por formar parte del grupo de música cristiana Unspoken, ha convertido muchas de esas oraciones en canciones breves y fáciles de recordar. El proyecto se llama Every Moment Holy: Prayer Songs y lo ha presentado Baptist Press en un reportaje de su redactora jefe, Laura Erlanson.

De un libro de oraciones a un disco

McKelvey publicó el primer Every Moment Holy: New Liturgies for Daily Life hace casi diez años. Según Baptist Press, la serie de libros supera ya los 700.000 ejemplares vendidos. Sus oraciones abarcan desde lo más cotidiano («Para el ritual del café de la mañana») hasta lo más solemne («Una liturgia de alabanza al Rey de la creación»).

Para McKelvey, rezar por algo tan corriente como hacer la colada puede parecer extraño, pero esta «reorientación de momento a momento» no es nada nuevo. Recuerda que los antiguos cristianos celtas tenían «una oración antes de ordeñar las vacas, una oración antes de cubrir las brasas del hogar por la noche», y así sucesivamente. Cada tarea, dice, es «una oportunidad para que el Espíritu de Dios, que está presente, obre en mí, a mi alrededor y a través de mí cuando se la entrego a Él».

Canciones pensadas para repetirse

Lowry y McKelvey son amigos y colaboradores desde hace casi veinte años. Todo empezó cuando Lowry, recién llegado a Nashville, vivía en un apartamento con «la moto aparcada en la cocina» y la familia McKelvey comenzó a invitarle a cenar una vez por semana. Poco después ya escribían canciones juntos, y Lowry llegó a aportar varias oraciones propias al tercer volumen de la serie.

Las canciones son cortas, melódicas y con una producción sencilla, pensada para conducir a la oración y no para ser el centro de atención. Tienen además una particularidad: están diseñadas para escucharse en bucle, de modo que el final enlaza con el principio y quien escucha puede quedarse en la misma oración todo el tiempo que necesite.

La idea nació de una experiencia personal. Lowry contó que, durante una emergencia médica de su hija, mientras conducía detrás de la ambulancia con sus otros dos hijos en el coche, no encontraba palabras. «Empecé a recitar el Salmo 23. Lo recitamos una y otra vez, y esa repetición de la Escritura nos trajo paz», relató. Su hija se recuperó, pero aquel momento le mostró lo útiles que podían ser unas oraciones cantadas, breves y memorizables, para cuando no se puede abrir un libro ni se tienen palabras propias.

Tres volúmenes en 2026, uno dedicado a la esperanza

El proyecto nació con la intención de publicar cuatro álbumes al año. Según la información difundida por su agencia de prensa y recogida por Jesus Freak Hideout, el primer volumen salió en enero y el segundo en mayo, con canciones para bendecir la mesa, viajar, contemplar las estrellas, acostar a los niños o celebrar la comunión. El tercero, Anchoring the Heart in Hope («Anclar el corazón en la esperanza»), se publicó el 28 de agosto y reúne 14 canciones basadas en el segundo libro de la serie, dedicado a la muerte, el duelo y la esperanza. Incluye títulos como «Homesick Heart», «O My Soul Be Anchored» o «This Is Not the End».

McKelvey explica que una liturgia para la muerte es importante en una cultura tan «medicalizada», donde muchas personas, al final de su vida, «desaparecen en el sistema médico». Los cristianos, añade, deberían reconocer que esa etapa «no es menos parte de nuestro peregrinaje siguiendo a Jesús» que cualquier otra, y recuperar el testimonio de morir con esperanza. Ambos imaginan a familiares poniendo estas canciones junto a la cama de quien se prepara para encontrarse con el Señor. «He oído que el oído es el último sentido que se pierde», dijo Lowry.

Encuentros en directo en Knoxville y Tulsa

Los dos artistas, acompañados por otros músicos, presentarán canciones de los tres volúmenes en dos encuentros en directo: el 25 de octubre en Knoxville (Tennessee) y el 29 de octubre en Tulsa (Oklahoma). McKelvey los describe como «un viaje compartido» de dos horas, «no un espectáculo para espectadores», en el que los asistentes recorren, al estilo de los Salmos, sus emociones, decepciones, dudas y duelos, para volverse después hacia la fidelidad de Dios y terminar en doxología y celebración.

Los álbumes están disponibles en las principales plataformas de streaming.

Orar sin cesar, también cantando

La propuesta de Every Moment Holy recoge algo muy antiguo: la invitación bíblica a orar sin cesar y a reconocer la presencia de Dios en lo pequeño. La música cristiana ha dado este año otros ejemplos de canciones nacidas de la vida real, como «Breathing», el álbum póstumo de Brian Doerksen, con canciones de confianza para tiempos de dolor y duelo, mientras que los Premios Dove 2026 reconocían a artistas de la adoración contemporánea. En español, también es posible acompañar los momentos de oración con alabanzas como las del canal de YouTube León de Judá.

Fuentes

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