Nueva York: no pudieron vender su edificio en Manhattan y lo hicieron base misionera
Tras dos ventas fallidas, la asociación bautista de Nueva York decidió quedarse en el Upper West Side, inspirada en Jeremías 29, y renovar su visión misionera.

A veces una puerta que se cierra termina abriendo otra. La Asociación Bautista Metropolitana de Nueva York (MNYBA, por sus siglas en inglés) intentó en dos ocasiones vender el edificio de seis plantas que ocupa desde hace más de 50 años en el Upper West Side de Manhattan. Ninguna de las dos operaciones salió adelante. En lugar de insistir, sus responsables volvieron a orar y llegaron a una conclusión distinta: quedarse en la ciudad y poner el edificio al servicio de la misión. Lo ha contado Baptist Press en un reportaje publicado el 20 de octubre.
Un edificio a dos manzanas de Central Park
Según Baptist Press, la sede de la asociación está a dos manzanas de Central Park, a dos del río Hudson y a una parada de metro exprés de Times Square. Durante más de medio siglo ha sido oficina, hogar de iglesias recién plantadas y cuartel general de la MNYBA, la red que agrupa a iglesias bautistas del sur en el área metropolitana de Nueva York.
Las necesidades de mantenimiento agravadas por la pandemia de COVID y otros problemas llevaron a la asociación a ponerlo a la venta. Tras dos intentos fallidos, los líderes volvieron a buscar en oración la voluntad de Dios.
Jeremías 29: «edificad casas y habitadlas»
La respuesta, según explica su director ejecutivo, Larry Mayberry, llegó a través de Jeremías 29:1-7, la carta del profeta a los judíos desterrados en Babilonia, a los que Dios pide edificar casas, plantar huertos y procurar la paz de la ciudad en la que viven. «Parte de la razón por la que Dios ha querido que conservemos este edificio es que podamos permanecer arraigados y cimentados donde nos ha llamado», afirmó Mayberry.
En vez de repartirse en varios locales más pequeños fuera de Manhattan, la asociación decidió volver a comprometerse con el ministerio que ya funcionaba allí. Mayberry, que sucedió a George Russ como director ejecutivo en febrero de 2025, es además pastor principal de Queens Church, en el distrito de Queens.
Una puerta de entrada para 1.200 voluntarios al año
El edificio cumple hoy una función clave. Según los datos que ofrece Baptist Press, cada año se alojan en él más de 100 equipos misioneros y unos 1.200 voluntarios llegados de todo Estados Unidos, que sirven en iglesias y proyectos de alcance por toda la ciudad. Uno de esos grupos, de la First Baptist Church de East Bernard (Texas), ha participado recientemente en las tareas de pintura del inmueble.
Allí se desarrolla también un programa de formación para misioneros de verano que prepara cada año a entre 18 y 22 jóvenes para conocer y servir a las iglesias de Nueva York. «Aquí es donde se forman los líderes», resume Mayberry. Algunos de ellos se han quedado a vivir en la ciudad al terminar su compromiso.
Es el caso de Tze Tan y su esposa, Anna, que se conocieron como misioneros de verano en la MNYBA y hoy crían a sus tres hijos en Nueva York. «Lo que siempre me ha atraído de Nueva York es su gente», explica Tze, que sirve como pastor laico en Queens Church. Anna reconoce que, pese a la fama de bruscos de los neoyorquinos, se sintió en casa: «Dios había cambiado demasiado mi manera de ver las cosas y mi corazón como para volver a las comodidades de mi pequeño pueblo del sur».
Las obras de renovación ya han comenzado en la planta baja, y la asociación prevé ampliar la capacidad de alojamiento económico y de cocina para acoger hasta 48 miembros de equipos misioneros a la vez.
Una iglesia coreana que se arrepintió y renovó su visión
En el edificio se reúne también la Faithful Korean Baptist Church, pastoreada por Victor Park. A sus cultos acuden universitarios, jóvenes profesionales, vecinos y turistas, y, aunque es una congregación pequeña, organiza salidas evangelísticas en Times Square, Central Park, campus universitarios y estaciones de metro.
Park admitió con sencillez que su iglesia se había relajado en la oración por la salvación de los neoyorquinos. «Nos arrepentimos», dijo. Y, como la asociación, abrazaron una visión renovada.
Análisis: echar raíces en la ciudad
Durante años muchas iglesias han subrayado, con razón, que la iglesia son las personas y no los edificios. Mayberry no lo discute, pero advierte de un efecto secundario: al vender templos o dejar morir congregaciones sin un plan de futuro, se ha perdido presencia en lugares estratégicos. Por eso la MNYBA quiere ayudar a los plantadores de iglesias y pastores de los cinco distritos de Nueva York a plantearse tener un local propio en lugar de alquilar.
Más allá del debate sobre propiedades, la historia deja una enseñanza sencilla. Lo que parecía un fracaso —no poder vender— se convirtió en ocasión para escuchar de nuevo a Dios. Jeremías 29:7 pide «procurar la paz de la ciudad» y orar por ella, también cuando esa ciudad es grande, cara y, a veces, hostil. Tze Tan lo resume así: «Las personas necesitan ver a Jesús en acción, amando, delante de ellas». En una ciudad donde, como él dice, «el mundo está a la puerta», un edificio abierto a voluntarios, iglesias y vecinos puede ser una herramienta muy valiosa para el evangelio.
Es una lección que también sirve para las ciudades europeas: la misión urbana necesita paciencia, comunidad y lugares concretos donde la fe se haga visible.
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